Cada día hay una pista y una sola respuesta. La pista parece una frase común, pero describe la respuesta dos veces: una parte dice qué significa, y la otra explica cómo se arma con letras. Si encontrás las dos, no hay duda posible.
Las tres partes de una pista
- La definición. Un sinónimo o una descripción directa de la respuesta. Va siempre al principio o al final de la frase, nunca en el medio.
- El aviso. Una palabra que te dice qué hacer con las letras: mezclarlas, darlas vuelta, meter una cosa adentro de otra.
- El material. Las palabras con las que se arma la respuesta, siguiendo lo que dice el aviso.
Un ejemplo desarmado
La cara abraza a la te: llega por correo (5)
CARTA. «Llega por correo» es la definición. «Abraza a» avisa que algo va adentro de algo. El material es CARA y la letra T; metés la T adentro de CARA y queda CAR(T)A. Los dos caminos llegan a la misma palabra.
Los juegos más comunes
- Anagrama
- Se mezclan las letras. Ramo desordenado da el amor (4) → AMOR
- Escondida
- La respuesta está entera dentro de la frase. Parte de «no lo supera»: la fruta (4) → PERA
- Al revés
- Se lee de atrás para adelante. Sala al revés, para volar (4) → ALAS
- Suma
- Se pegan pedazos, uno tras otro. Nota con cincuenta romano: el número (3) → MIL
- Contenedor
- Una pieza va adentro de otra, como en el ejemplo de arriba.
- Doble definición
- Dos definiciones pegadas, sin aviso. De plaza y de dinero (5) → BANCO
Para las piezas cortas, las pistas usan convenciones: las notas (DO, RE, MI…), los números romanos (I, V, X, L, C, D, M), los puntos cardinales (N, S, E, O), los símbolos químicos (O, FE, AU) y los nombres de las letras («la eme» es M).
Escribir la respuesta
El número entre paréntesis dice cuántas letras tiene; (3,4) serían dos palabras. Las tildes no se escriben: si la respuesta lleva, va sin ella. La ñ sí es una letra aparte. Cuando completás la última casilla, se comprueba sola.
Si te trabás
Dame una ayuda te va destapando la pista de a poco: primero subraya la definición, después el aviso, después el material, y recién al final te regala letras. Pedir ayuda está perfecto; nadie nace sabiendo leer estas frases.